Carta a mi futura hija (Agosto 2018)

Vivo los nuevos acontecimientos como algo extraordinario, quizá más de lo habitual, porque me gusta darle extrema importancia a las emociones que me…

Carta a mi futura hija (Agosto 2018)

Vivo los nuevos acontecimientos como algo extraordinario, quizá más de lo habitual, porque me gusta darle extrema importancia a las emociones que me despiertan.

Mientras otras personas viven esta etapa como algo “mágico”, “maravilloso”, “indescriptible”, casi “místico”, yo lo vivía con una incertidumbre casi culposa, con una sensación de estar haciendo algo mal y de que seguramente, como muchas otras cosas, no sabría hacer bien nunca.

Han pasado más de 7 años desde que tuve a mi primera hija y por aquel entonces, cuando todavía estaba embarazada, sentí el impulso de escribirle unas breves palabras que aún a día de hoy no le he leído (y probablemente no llegue a hacerlo).

No sabría decir si era porque quería pedirle “perdón por anticipado” por si en algún momento me equivocaba, no sé si realmente me estaba queriendo pedir perdón o permiso a mí, no sé si era más una excusa para seguir siendo intensa… Pero fue un alivio que tenía guardado y que hoy quiero compartir con vosotros:

Hola, pequeña.

    En ocasiones me enfurece sentirme como me siento. Me enfurece estar quejándome a todas horas de que te llevo conmigo, pero necesito ser sincera. Quiero que me conozcas sin ningún tipo de añadido, sin distorsiones de la realidad. Creo que así podrás entenderme mejor.

    Me enfurece sentir culpa, enfado y tener días en los que quisiera rendirme. Lo siento, con el corazón.

    A pesar de todo esto, de todas las sensaciones amargas y de unas pocas buenas que me permito tener, te quiero y te espero con todas las fuerzas que me quedan. Y créeme si te digo que te entrego hasta mi último aliento, no por la culpa de traerte a un mundo que ni yo misma entiendo sino porque te amo de la forma más sincera y auténtica que conozco.

    Desde el primer momento agradezco tu existencia y que me pongas a prueba cada día. Gracias por permitirme sentir todo esto ahora y espero que cuando llegues estemos tan curtidas que aprendamos las dos la una de la otra. Seremos un todo en una nada.

    Te doy la vida para que la vivas, pues tú nunca has sido mía. Sé libre, pero tenme en cuenta.

 Att. Tu futura mala madre

Si esto te resonó, hay más.

Una vez al mes envío un ensayo que no verás en redes. Sin ruido, sin urgencia. También puedes seguir la conversación en Instagram.

Seguir en Instagram Explorar más entradas