La “moda” de la neurodivergencia

Hace poco fui a apuntar a mi hija a una actividad. Le comenté a la profesora, de pasada, que era bastante movida, para que lo tuviera en cuenta. Su…

La “moda” de la neurodivergencia

Hace poco fui a apuntar a mi hija a una actividad. Le comenté a la profesora, de pasada, que era bastante movida, para que lo tuviera en cuenta. Su respuesta fue: “Hoy en día todos tienen algo: o hiperactivos, o autistas o lo que sea”.

No me gustó. Y desde entonces no dejo de pensar en esa idea tan simple… y tan peligrosa: que ahora “todo el mundo tiene algo” y antes la gente era “normal”.

Pero cuando alguien dice eso, suele olvidar varias cosas importantes:

Primero, que la neurodivergencia no es rara. Siempre ha estado ahí.
Segundo, que antes no se diagnosticaba (o se hacía mal). Muchos niños eran “problemáticos” y muchos adultos sobrevivían con ansiedad sin saber por qué.
Y tercero, que durante años se ha ignorado especialmente a las mujeres.

Hoy no hay más casos. Hay más comprensión.

Además, el mundo en el que vivimos tampoco es el mismo. Es mucho más exigente: estímulos constantes, ritmos acelerados, productividad sin pausa, poca red de apoyo…
El cerebro humano no está diseñado para esto. Y cuando aumentas la exigencia y reduces el apoyo, no falla la gente: falla el equilibrio.

Entonces surge otra idea típica: “es que ahora somos menos resilientes”.
Pero la resiliencia no es infinita. Depende del entorno. Si exiges más y das menos, no estás midiendo la resiliencia, estás forzando el límite.

Quizá la diferencia real es otra: hoy somos menos conformistas.
Hay más información, más lenguaje, más conciencia. Antes mucha gente no estaba mejor, solo no podía explicar lo que le pasaba. Aguantaban en silencio.

Internet no ha creado la neurodivergencia. Ha permitido que muchas personas se reconozcan. Y eso incomoda, porque cuestiona la escuela, el trabajo y la idea de que solo hay una forma “correcta” de funcionar.

Por eso lo de la “moda” no es un análisis, es una reacción.

El problema de fondo es claro: vivimos en un sistema que no encaja con la diversidad humana. Se espera atención constante, ritmos rígidos y productividad uniforme… cuando cada cerebro funciona de forma distinta.

Entender esto no es poner excusas. Es poder dar respuestas más humanas y eficaces.

Porque el problema no es que la gente sea más débil. Es que el mundo exige cada vez más… y cada vez menos personas están dispuestas a aceptar ese desgaste como algo normal.

Fuentes bibliográficas

- American Psychiatric Association (DSM-5-TR).

- Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Autism Prevalence Estimates.

- Polanczyk, G. et al. (2007). The worldwide prevalence of ADHD: a systematic review and metaregression analysis.

- Organización Mundial de la Salud (OMS). Salud mental y trastornos del neurodesarrollo.

- Russell, G. et al. (2019). Gender differences in autism spectrum disorder: a systematic review.

- Barkley, R. A. (2015). Attention-Deficit Hyperactivity Disorder: A Handbook for Diagnosis and Treatment.

- Singer, J. (1998). Neurodiversity: The Birth of an Idea.

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