Matar al padre

Escribo estas palabras para cerrar un capítulo de mi vida. No lo hago para que las leas ni para que las entiendas. Lo hago porque ha llegado el momento de…

Matar al padre

Escribo estas palabras para cerrar un capítulo de mi vida.

No lo hago para que las leas ni para que las entiendas. Lo hago porque ha llegado el momento de poner un límite claro y definitivo al lugar que ocupaste en mi historia.

Durante mucho tiempo tu ausencia y el daño que dejaste marcaron más de lo que deberían haber marcado. No necesito detallar lo que ocurrió para reconocer la profundidad de la herida. Crecer sin ti, y con lo que dejaste detrás, influyó en cómo entendí el afecto, la confianza y mi propio valor.

Pero ese tiempo se ha terminado.

Hoy estoy en un punto de mi vida en el que ya no miro hacia atrás buscando respuestas que nunca llegaron. Mi vida ya no gira alrededor de lo que faltó. Gira alrededor de lo que soy, de lo que quiero y de lo que estoy construyendo.

Durante mucho tiempo llegué a pensar que quizá no fui importante para ti, porque me abandonaste. Esa fue la forma en que mi mente intentó entender lo que pasó. Hoy ya no necesito responder a esa pregunta. Lo que sí sé es que ese abandono tuvo un peso enorme en mi vida, y hoy dejo de cargar con algo que no me corresponde.

Lo que ocurrió habla de tus decisiones, no de mi valor.

Durante años aprendí a protegerme levantando una coraza. Pero las corazas también pesan, endurecen y limitan. Ya no la necesito.

Hoy elijo algo diferente.

Elijo un escudo.

Un escudo que no me encierra ni me separa del mundo. Un escudo que me permite seguir siendo quien soy, querer, confiar y construir relaciones sanas. Un escudo que me protege de aquello que ya no tiene derecho a tocar mi vida.

Ese escudo lo sostengo yo.

Eso significa que el daño solo llega hasta donde yo lo permita. Y que lo que ocurrió en el pasado ya no tiene poder para decidir cómo vivo hoy.

No puedes seguir determinando cómo me veo, cómo amo o cómo camino por el mundo. Ese poder ya no existe.

Hoy cierro este capítulo de forma consciente.

Sigo adelante con mi vida, con las personas que sí saben cuidar y con todo lo que estoy construyendo desde el respeto, la dignidad y la libertad.

Y mientras yo camino con mi escudo en la mano, tu sombra se queda atrás.

Aquí termina tu lugar en mi historia.

Este capítulo termina aquí.

Si esto te resonó, hay más.

Una vez al mes envío un ensayo que no verás en redes. Sin ruido, sin urgencia. También puedes seguir la conversación en Instagram.

Seguir en Instagram Explorar más entradas